La persona perfecta si existe...
Por razones que no pertenecen a este escrito, un día me dije que nunca me enamoraría. Para ese momento era una niña, pero los años pasaron y a medida que crecía se intensificaba mi determinación a no amar. Tampoco soy de piedra: claro que quise, a unos más que a otros. por varios lloré, a algunos los dejé, otros me dejaron, unos me quieren, otros me esquivan cuando me ven y con otros surgió, con los años, una muy bonita amistad. ¿Pero amar? nunca.
Un día, por juego, recuerdo que escribí con una amiga cómo sería mi hombre perfecto. Debo reconocer que lo escribí con toda la intención de describir a alguien irreal, un hombre, el hombre que en el fondo, me hubiera gustado que existiera para mí, que compartiera mi particular forma de ser, que tuviera muchas cosas en común conmigo.
Y helo aquí que mi hombre perfecto debía ser, en primer lugar, apasionado. Pero no sólo en el plano amoroso. Debía ser apasionado en todo lo que hiciera. Apasionado de la vida, de su trabajo, de sus amigos, de su religión, hasta de su calzado. Alguien que no fuera para nada aburrrido, dispuesto a vivir al extremo, hasta un poco peligroso, loco, pero lo suficientemente hábil como para dominar sus pasiones. Que al verlo su apariencia fuera de alguien común, con algo especial, pero como si nada lo alterara.
Sus ojos… mmmm sus ojos debían ser claros, parecidos a los míos, pero mágicos, hipnóticos, penetrantes, que me obligarán a bajar la mirada, que me desnudaran al solo verme. que me hicieran saber cuando me deseaban, aún con 20 mil personas alrededor. Su voz debía ser firme y suave al mismo tiempo.
Físicamente debía tener esa belleza particular que siempre me ha llamado la atención -que todos me critican pero que muchos luego me envidian-,alto, de hombros anchos, fuerte, de paso firme, de gran vitalidad y muy sensual; y por amor a Cristo! Moreno!!! ni pensar en un blanco…
Invencible! si, así como leen, invencible, con un temperamento explosivo, hasta un poquito cruel. Por qué? porque mi hombre perfecto sabe quién es y quién no es. No necestia que nadie le analice. A mi hombre perfecto nada lo sorprende. Ni siquiera los problemas. Ante ellos jamás se quejaría. Se convertiría en guerrero y los enfrentaría y ganaría porque en su mente no hay otra opción sino ganar y crecer más allá de lo que muchos sueñan.
Mi hombre perfecto debía ser libre, hacer lo que quiera y como quiera, le gustarían los excesos, y es lógico que le gusten. ¿Acaso no lo pedí apasionado? Peeeeeero con clase, mucha clase. Nada de niñerías, ni vulgaridades con él. Mi hombre perfecto sería siempre un caballero y yo, siempre una dama.
Su ley es ley y le sabe lo que piensen los demás. Sus valores son muy claros e inquebrantables. Nunca se dejaría influenciar por alguien, ni siquiera por mi porque ante todo tiene abosluto dominio de si mismo y una seguridad de hierro. Mi hombre perfecto sería honrado, íntegro, de valores que muchos envidiarían y que otros admirarían y agradecerían.
Mi hombre perfecto, por dentro, en su esencia, sería un maravilloso ser humano dispuesto a enseñarme a ser mejor. Tendría muchos conocidos, pero pocos amigos de verdad, porque sería muy selecto, a su círculo no entraría cualquiera, ni aquél que con artimañas intentase engañarlo. él los descubriría y tal sería el tortazo que a la esquina se irían llorando. Claro, es que sólo los torpes serían capaces de enfrentarlo. Los otros mantendrían distancia y observarían su grandeza desde el otro lado de la cerca. Mi hombre perfecto, como amigo sería incondicioonal, único y con todo el derecho de exigir lo mismo, por que literalmente estaría dispuesto a todo por ellos. Y por la mujer que amaría pues ni hablar. Por eso nunca aceptaría un cariño a medias, la entrega debe ser total.
Galante? romántico? mmmm depende! mi hombre perfecto debería ser crudo, duro y rudo, por que?por que sería honesto y sincero. Las cursilerías que me las deje a mí. De manera que cuando diga: hoy estas hermosa sepa que lo dice porque así es. Pero en la intimidad,sería otra cosa, allí dirá lo que siente y lo que es.
Se preguntarán que por qué así? porque yo no soy de grises. Porque debe ser alguien que se gané mi absoluto respeto, admiración y fidelidad. Sólo a mi hombre perfecto le permitiría ubicarme ,que me diga “yo soy el hombre y tú la mujer” porque estará a la altura, porque se lo merece, porque devolverá lealtad y amor como nadie más lo haría. Porque yo no me considero común y quería mi lado un hombre que esté dispuesto a acabar con los límites y que me diga “vamos” y a donde diga iré y yo estaré allí a su lado, orgullosa de él, amándolo, venerándolo, respetándolo.
Absurdo no? si. Así lo pensé y así lo mantuve por años. hasta que un día, en una esquina de caracas, lo conocí.
Poco a poco, ese hombre perfecto de papel, tenía nombre, una vida, un trabajo, amigos, familia y estaba yo ahí, viendo y confirmando que lo que un día escribí no era un imposible.
Hay personas que somos diferentes, poco comunes, apasionados, entregados, y a veces pensamos que nunca encontraremos a alguien con quien puedas darte plenamente, sin miedos. Resulta que sí…
Allí fue donde la vida me dio su mensaje: “El hombre perfecto si existe, así que un día pensé en crear a la mujer perfecta. Ante esta idea sólo pude crearte a ti”
Bueno, en algún momento debía alcanzarme el amor, cambiarme la vida y callarme la boca…